23 de febrero de 2021

Mi historia con The Legend of Zelda



Mi historia con The Legend of Zelda

Hace ya un año que me dio por abrir un blog relacionado (en principio) con el mundo de los videojuegos, pero hasta ahora no me había animado a escribir nada, solo escribí la presentación del blog y me olvidé de ello hasta ahora. 

Con motivo del 35º aniversario de The Legend of Zelda, muchos youtubers han decidido hacer un homenaje especial de esta serie de videojuegos y pensé que por qué yo iba a ser menos, dados los años de entretenimiento que me han dado estos juegos. 

Pues sí, voy a ser menos, porque no me apetece grabar un vídeo tan trabajado como han hecho algunos, así que he decidido resucitar este blog (si es que se puede considerar que alguna vez estuvo vivo...) para hacer mi propio especial del 35º aniversario de The Legend of Zelda

Hace 10.000 años...

Mi historia con los videojuegos es mi historia con The Legend of Zelda... Bueno, más o menos.

Allá por el 2003 los reyes magos adivinarían (no sé cómo) que me moría por tener mi primera videoconsola, por lo que decidieron regalarme una Game Boy Advance con dos videojuegos: Buscando a Nemo y Wario Ware, Inc: Minigame Mania. Os preguntaréis qué tienen que ver con Zelda, pero quienes conozcáis el segundo probablemente intuyáis por qué lo menciono. 

Mi primera consola (GBA) con mi primer juego (Buscando a Nemo)

Wario Ware, Inc: Minigame Mania es un juego que consiste en ir superando diferentes minijuegos separados por temáticas (deportes, alienígenas, ciencia...) pero siempre en clave de humor. Uno de estos temas era el que correspondía al personaje 9-Volt, que consistía en superar pequeñas pantallas de juegos clásicos de Nintendo, como Metroid, Balloon Fight o, como ya habréis deducido, The Legend of Zelda.

Minijuego de The Legend of Zelda del juego de Wario Ware.
El objetivo era llegar a la puerta sin ser dañado por los enemigos
y antes de que se agotara el tiempo.

Así fue mi primer contacto ya no solo con Zelda, sino con otros juegos de Nintendo, pero quizá hable de ello en otras entradas del blog. También debería mencionar la página minijuegos.com y un minijuego de Zelda que también conocí por aquella época y que si no lo hubiera hecho, quizá no habría comprado mi primer juego de la serie.

A Link to the Past

¿Recordáis esa época en la que no teníamos 50 juegos sin estrenar en la biblioteca de Steam y cada juego lo disfrutábamos por meses y meses hasta que convencíamos a nuestros padres para que nos compraran otro? Ir a la tienda y elegir un juego no era tarea fácil, pues sabíamos que no había vuelta atrás y que sería una decisión que nos afectaría hasta que nuestros padres quisieran comprarnos otro. Había que mirar todas las contraportadas y hacer una investigación extremadamente compleja para saber cuál debíamos elegir, aunque en este aspecto algunas revistas nos ayudaban un poco...

Pero esto no me pasó con el remake para GBA del clásico de SNES The Legend of Zelda: A Link to the Past. Probablemente me esté engañando la memoria, pero recuerdo perfectamente que fue llegar al supermercado E. Lecrerc que solía frecuentar con mis padres, ir a la sección de videojuegos y, acto seguido, ver en una estantería la caja de este juego e ir inmediatamente a por ella, pues sabía que había visto a Link antes, en los minijuegos mencionados anteriormente y, si unos simples minijuegos me enganchaban tanto, ¿cómo no lo iba a hacer un juego hecho y derecho?

Este remake, además, incluía Four Swords, al que no pude jugar hasta que lanzaron una versión del mismo para Nintendo DSiWare por el 25º aniversario, debido a que no contaba con un cable Game Link para jugarlo con amigos, pero esto es otra historia.

Caja europea del remake del clásico de SNES
The Legend of Zelda: A Link to the Past
con la aventura multijugador Four Swords.

El caso es que me hizo una ilusión tremenda tener mi primer juego de Zelda, y eso que aún no conocía el alcance que tenía esta serie de juegos. Así pues, mi intención era llegar a casa y estar semanas y semanas jugando a este juego... Pero solo lo sufrí. Lo odié. No quise volver a saber nada del mismo. Todo por culpa de la perspectiva de una zona en los inicios del juego, un maldito puente que tenía que cruzar por debajo pero que, por algún motivo, mi cerebro interpretaba que era una pared que cortaba el mapa. En estos casos, lo que uno suele hacer es buscarlo en internet o preguntarle a un amigo, ¿pero qué iba a hacer yo si no tenía internet en casa y ningún amigo mío tenía este juego? Pues sí, ajo y agua, había desperdiciado mi oportunidad para comprar un juego nuevo... O eso pensaba, pues cuatro años más tarde mi primo me abriría los ojos.

Dichoso puente... No sabía que se podía pasar por debajo...


Too much water, primo

Después de lo sucedido con aquel maligno puente, me olvidé por completo de Zelda. No volví a saber nada más de estos juegos hasta que un día, viendo la televisión, vi un anuncio de una nueva entrega para Nintendo DS: The Legend of Zelda: Phantom Hourglass. En ese momento no me llamó la atención, pero tuvo que venir mi primo para, como hizo otras veces, engancharme a algo... No penséis mal.

Ya lo hizo con Naruto (normal, no Shippuden) y con Prince of Persia, y volvería a hacerlo con The Legend of Zelda... Un día en su casa me dejó probar el nuevo juego de Zelda que había salido para NDS... Y flipé. Me encantaba cómo podías interactuar con el juego mediante la pantalla táctil. Esto hizo que mis padres (después de convencerles jeje) me compraran este juego. Y me lo pasé, aunque con un poco de ayuda de internet para algunos puzles (¿cómo iba a saber que tenía que cerrar la DS?). Lo disfruté tanto que me entraron ganas de seguir jugando a más juegos de Zelda y recordé que, cuatro años atrás, dejé uno prácticamente por estrenar, A Link to the Past. Así redescubriría, y esta vez con guía (toma pareado), el que, a día de hoy, es mi juego favorito de Zelda. ¿Sabéis la cara de tonto que se me quedó cuando descubrí que aquello no era una pared, sino un puente?

La leyenda continúa

Desde entonces, juego nuevo que sale, juego que compro. Desde Spirit Tracks hasta Breath of the Wild, pasando por Skyward Sword, Ocarina of Time 3D, etc. 

Obviamente, no desaproveché la oportunidad de hacerme con los juegos clásicos de la serie que salieron en la eShop de Nintendo 3DS, entre ellos A Link to the Past de SNES ya que, por desgracia, el de GBA lo perdí junto a mi GBA SP y otros juegos (como el de Wario). 

Por suerte, a día de hoy no he jugado a todos. Quizá cuando termine Twilight Princess, Oracle of Seasons y Zelda II: The Adventure of Link, entre otros, haga un breve análisis personal de los mismos en este blog. Hasta entonces, gracias por leerme y, si queréis, comentad cómo conocisteis la saga. Os leo 👀

¡Que la Trifuerza os acompañe!

2 comentarios:

  1. Creo que a todos los que hemos jugado algún Zelda en perspectiva cenital nos la ha liado la perspectiva en alguna ocasión jajaja. Te recomiendo muy fuerte el Minish Cap.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues justo me pasé el Minish Cap hace unos meses y me pareció un juegazo, aunque podría decirse que es la segunda vez. La primera fue en emulador, pero fui tan puto genio que antes de pelear contra Vaati morí, aparecí desde la última vez que guardé el juego sin hacer save state (o sea, el principio del juego xD) y en vez de darle a load state le di a save state :))))

      Eliminar